José Javier Lasunción Urdániz, nuevo director general de los Cruzados de Santa María
El Instituto Secular Cruzados de Santa María tiene nuevo director general. José Javier Lasunción Urdániz fue elegido para el cargo en la VII Junta Mayor Ordinaria del Instituto, cuyo órgano de gobierno se reúne cada seis años para renovar los cargos directivos y examinar la situación general de la institución. Lasunción dirigirá los Cruzados de Santa María durante el sexenio 2026-2032 y releva en el puesto a José Luis Acebes Arranz, que lo desempeñaba desde 2014.
La elección tuvo lugar en la mañana del 5 de abril, Domingo de Pascua, un marco litúrgico que subrayó el carácter pascual de este momento de transición. Se enmarcó en la primera sesión de la Junta Mayor, celebrada entre los días 3 y 5 de abril y presidida por el vicario de vida consagrada de la diócesis de Madrid, Aurelio Cayón. En esa misma sesión fueron elegidos los dos miembros del consejo general que asistirán al director general en su labor de gobierno: Fernando Martín Herráez (Ávila, 1961) y Javier Segura Zariquiegui (Pamplona, 1969). El resultado se comunicó esa mañana a los miembros del Instituto y del Movimiento de Santa María, reunidos con tal motivo en Getafe (Madrid).
Nacido en Pamplona en 1960, Lasunción es licenciado en Geografía e Historia y Catedrático de Instituto en esa especialidad. Como docente ha desarrollado su trayectoria en centros públicos de Extremadura, Madrid y Navarra. En la actualidad imparte Historia de la Iglesia en el Centro Superior de Estudios Teológicos San Miguel Arcángel y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Francisco Javier, ambos de la diócesis de Pamplona y Tudela.
Su vinculación con el Instituto se remonta a 1979, año en que ingresó en los Cruzados de Santa María. Desde entonces ha asumido distintas responsabilidades dentro de la institución y, en los últimos años, ejercía como director local en Pamplona.
Los Cruzados de Santa María fueron fundados en 1960 por el venerable padre Tomás Morales, sacerdote jesuita, junto a Abelardo de Armas, y reconocidos canónicamente en 1988. Integrado por laicos y sacerdotes, el Instituto se dedica a promover la santificación del laicado en el mundo y la cristianización de las realidades temporales a modo de fermento, con especial atención a la formación de la juventud y a la familia.
Como todos los institutos seculares, su rasgo distintivo es la secularidad: sus miembros se consagran a Dios sin abandonar el mundo y permanecen en sus actividades profesionales y sociales ordinarias —en la educación, la familia, la política o la cultura— para evangelizar la sociedad desde dentro, a modo de levadura evangélica.
En torno a los Cruzados de Santa María conviven personas, familias y formas de vida muy diversas, articuladas sobre todo a través del movimiento juvenil Milicia de Santa María y del Movimiento de Santa María. El Instituto está presente en varias ciudades de España, Perú e Italia.


