Las palabras del Apocalipsis «Te he amado», dirigidas a una comunidad sin recursos ni poder, resuenan en el corazón de esta exhortación apostólica. En sintonía con la encíclica Dilexit nos del papa Francisco, este texto contempla el amor del Corazón de Cristo como fuente de dignidad para todo ser humano, especialmente para el más débil y sufriente. Ese amor, entregado hasta el final, no es solo objeto de contemplación, sino impulso para participar en la obra de liberación y para atender con renovada sensibilidad el sufrimiento y las carencias de los demás.
Dilexi te recoge un proyecto que el papa Francisco estaba preparando en los últimos meses de su vida: una reflexión sobre el cuidado de la Iglesia por los pobres y con los pobres, imaginando a Cristo dirigiéndose a cada uno de ellos con aquellas mismas palabras: «Yo te he amado». El nuevo papa hace suyo este legado y lo propone al inicio de su pontificado como invitación a todos los cristianos a descubrir la profunda conexión entre el amor de Cristo y el acercamiento a los pobres, convencido de que reconocer a Cristo en ellos revela lo más íntimo de su corazón y el camino hacia la santidad.








