El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Javier Argüello, pronunció el discurso inaugural de la CXXIX Asamblea Plenaria celebrada en Madrid el 20 de abril de 2026, en plena cincuentena pascual. Bajo el lema «¡Poneos en camino!» —título también de las nuevas Líneas pastorales de la CEE para el cuatrienio 2026-2030—, el presidente convocó a los obispos a fijar la mirada en el Cristo Pascual y a renovar el impulso misionero de la Iglesia en España.
Un protagonismo especial ocupó el anuncio del viaje apostólico del papa León XIV a España, previsto entre el 6 y el 12 de junio de 2026, con paradas en Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Tenerife. Argüello subrayó la riqueza espiritual, pastoral y cívica de esta visita: el Papa vendría a confirmar en la fe a los creyentes y a proponer a la sociedad española un horizonte de confianza, unidad y bien común, recordando su llamada incesante a una «paz desarmada y desarmante».
El discurso dedicó un amplio espacio a los desafíos que amenazan la catolicidad de la Iglesia: el emotivismo reduccionista, la polarización afectiva en la sociedad y la ideologización de la fe. Argüello analizó con precisión cómo diversas corrientes —desde las ideologías de género hasta el clericalismo, desde la teología de la prosperidad hasta el confesionalismo neotradicionalista— distorsionan el depósito de la fe y debilitan la fuerza misionera del Evangelio, reclamando un discernimiento sereno y una catolicidad integradora.
Por último, el presidente de la CEE fijó las prioridades pastorales del momento: la iniciación cristiana como tarea urgente en una España que ya no puede darse por evangelizada, el impulso de una pastoral vocacional renovada y el avance en la sinodalidad como estilo eclesial. Con las palabras del papa León XIV en la Misa de inicio de su pontificado, Argüello cerró su intervención invitando a toda la Iglesia a ser «fermento de unidad, comunión y fraternidad» en un mundo herido por la discordia.








